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El final de un sueño

Marco Asensio gesticula durante el amistoso ante Bosnia. LLUIS GENEAFP-PHOTO

La seleccin hizo otra vez el ridculo. Estuvo a punto encadenar su tercer partido sin victoria tras los fracasos de Sevilla y Zagreb. Luis Enrique nos volvi a dar un recital de incoherencia, como si jugara a la gallina ciega ms que al ftbol. En busca de un alquimia que no tiene frmula, Lucho, una vez ms en estado catatnico, quiso ganar a la pobre Bosnia con un slo delantero, Morata, con Asensio de medio derecho, con esa petulancia de poner a Jonny y sus inventos del TBO. Me temo que Luis Enrique no es el seleccionador que necesita.

Ver a Isco como capitn y lder de la seleccin es como si al ftbol espaol empezaran a torturarlo con la gota china. Es la defuncin de un sueo. El final de aquellos das de vino y rosas, como el mejor equipo del mundo.

En todos los procesos de melancola hay muchas causas que provocan la crisis. La gnesis se inici en el grave error de la continuidad de Del Bosque tras la vergenza en el Mundial de Brasil. El marqus no poda seguir, porque jams iniciara una renovacin de jugadores, de estilo o de personalidad. Luego, el escarnio del presidente Villar en la crcel, una Federacin provisional y el final de un presidente sindicalizado que no da la talla ni profesional ni carismticamente.

El actual proceso castiga porque la seleccin ha tenido tres seleccionadores en tan solo unos pocos meses, con la invasin de un enfant terrible como es Luis Enrique, que ha convertido a la seleccin en una caja de truenos, sin equipo titular y perdido como un nufrago en una isla perdida. Sin timn ni estilo de juego.

Espaa tiene buenos jugadores, pero no grandes jugadores. No lo son Isco, Asensio, Ceballos, Morata y compaa por slo citar a los ms significados. Los genios nacen y no se fabrican con campaas de marketing. Es el final de un sueo maravilloso, que va a padecer unos cuantos meses de parntesis que no alimentan las esperanzas. Se ha acabado una poca y comienza otra, que no tiene la mejor cara.

Hay un enorme pozo de depresin, que se agudiz incluso en Gran Canaria. Espaa se ha convertido, simplemente, en una seleccin vulgar, como demostr en el Mundial de Rusia. As que no perder la Primera Divisin en la Liga europea es incluso un resultado bondadoso dado el estado actual. Espaa se queda en la era diocleciana o era de los mrtires aficionados.